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Agitación por amamantamiento

agitación por amamantamiento

Seguramente pocas habéis escuchado el termino “agitación por amamantamiento” ya que es un tema tabú, porque como todo lo relacionado con la maternidad nos lo venden como idílico y maravilloso ¿como una madre se va a sentir mal o va a sentir rechazo por su bebé? Pues si, pasa, y no es por tu bebé, en este caso es por una acción en concreto, la lactancia.

Como ya sabéis, mis hijas se llevan 19 meses, por lo que cuando me quedé embarazada, mi hija mayor tenía 10 meses.

Continuar con la lactancia desde entonces no ha sido tarea fácil, ya que al principio era la sensibilidad en el pecho y después, en el tercer trimestre, apareció la agitación por amamantamiento, una sensación horrible cada vez que mi pequeña se enganchaba a la tetita, no sabía que era ni como describir lo que sentía.

Me planteé el dejarlo en más de una ocasión, pero por otro lado me daba una pena tremenda, ya que en nada llegaría su hermana y vería como ella si tenía tetita, además yo me había propuesto, como mínimo, llegar a los dos años de lactancia como recomienda la OMS y soy bastante cabezona.

Que es la agitación por amamantamiento

La agitación por amamantamiento es una sensación de rechazo hacia el bebé lactante en el momento de la toma e incluso temer que llegue ese momento. Cuando hay otro bebé, o éste está en camino, el cuerpo entiende que hay que preservar al bebé más pequeño.

En mi caso es por eso, es una cuestión hormonal, todas sabemos que en el embarazo nuestras hormonas están en “rompan filas”, pero no solo se da durante el embarazo, también se puede dar por otros motivos que explican perfectamente aquí

Como supe qué lo que me estaba pasando era agitación por amamantamiento.

Cuando apareció esa rara sensación en el tercer trimestre de mi embarazo, al haber coincidido con que acababa de coger la baja laboral y la peque, al tener a mamá disponible en cualquier momento se volvió más demandante, lo achaqué a eso y que a lo mejor el pecho estaba más sensible de nuevo.

Aunque era una sensación rara, nunca antes había estado embarazada teniendo otro bebé lactante.

Lo horrible llegó el día que volví a casa con mi hija pequeña, llegó el momento en el que me pidió de comer.

Cuando la puse al pecho, fue un drama para su hermana mayor (por suerte el único), ya que ella entendía que la tetita era suya, por lo que le dije que no se preocupara, que era para las dos y me puse a darle el pecho a ella también.

Ilusa de mi, me imaginaba ese precioso momento con mis dos bebotas en el pecho y yo extasiada de felicidad de ver a las dos personas que mas amo alimentándose de mi cuerpo.

Ahí vino el primer golpe de realidad, la agitación por amamantamiento me invadió e inmediatamente empecé a sentir ansiedad y una necesidad imperiosa de retirar a mis hijas del pecho.

Así lo hice, me relajé, expliqué a la mayor que mamá no podía hacerlo así, que le iba a dar de comer a su hermanita primero, porque solo comía tetita y después le daría a ella. Suerte que lo entendió perfectamente y esperó pacientemente su turno haciéndole caricias a ese nuevo ser que acababa de llegar a casa, yo creo, que sin entender muy bien quien era.

Cuando terminé con la pequeña llegó su turno, y volvió la ansiedad, en menor medida, pero estaba sintiendo un rechazo enorme en ese momento, me daban ganas de quitarla y no de buenas maneras, y me estaba sintiendo fatal por ello, aguanté lo máximo que pude y con todo el amor del mundo le dije que ya, que mamá no podía más.

Yo ahí no sabía que era lo que estaba pasando, no había puesto nombre a esa ansiedad que me generaba dar el pecho a mi hija como llevaba haciendo tanto tiempo, así que empecé a buscar en internet, y ahí estaba, “agitación por amamantamiento” empecé a leer y describía perfectamente mi sensación.

Hablé con mi matrona, ya que san google está muy bien, pero siempre hay que contrastar la información con profesionales, y me confirmó que era eso lo que estaba pasando, estaba experimentando agitación por amamantamiento.

Parece una tontería, pero ponerle nombre, y ver que era algo mucho más común de lo que me pensaba, hizo que dejara de sentirme tan culpable, al final no era una decisión mía, si no de mi cuerpo y no dependía de mi.

Formas de sobrellevarlo

Lo que si dependía de mi era como gestionarlo. Pregunté a mi matrona y miré en diferentes sitios como poder sobrellevar la agitación por amamantamiento y tenía varias opciones.

  • El destete de mi hija mayor: Esto para mi no era una opción. Primero porque me parecía muy injusto que por la llegada de su hermana ella se quedara sin una de las cosas que más le gustan en el mundo y además por todos los beneficios que le aporta. También consideré que sería bastante contraproducente con el tema celos. Y además yo quería darle el pecho mínimo hasta los dos años.
  • Hablar con ella y explicarle lo que estaba pasando: Pensé que era pequeña para poder entenderlo, pero no perdía nada por intentarlo, así que eso hice, hablé con ella y le expliqué que ella no había hecho nada y que mamá no estaba enfadada con ella ni nada parecido pero que en el momento tetita no estaba bien.
  • Espaciar las tomas: En esa conversación le comenté que lo que si íbamos a hacer era quitar la tetita por la noche, la última toma iba a ser en la cama antes de dormir y hasta el día siguiente, antes o después del desayuno no habría más. Y empecé a espaciar las tomas, a veces cuando me pedía la entreteníamos un rato jugando con ella.

Para mi sorpresa lo encajó perfectamente, y ella misma empezó a demandar menos, y el destete nocturno fue todo un éxito, claro que pidió en alguna ocasión, pero sin dramas y entendiendo perfectamente la negativa, yo lo que hacía en esos momentos era decirle que no, y a la vez acurrucarme con ella y darle besos, con eso ella se calmaba y se volvía a dormir.

  • Las tomas empezaron a ser más cortas: Intentaba aguantar, respiraba hondo y miraba a mi pequeña, pensando que también seguía siendo un bebé, pero al ratito le decía que habíamos terminado, me pedía del otro pecho y hacía lo mismo, aguantaba un rato y ya. Lejos quedaron los largos ratos con ella en mi pecho.
  • Me distraía: Cuando la agitación por amamantamiento se apoderaba de mi, pensaba en otras cosas, veía la tele, o me ponía a ver algo que me interesara.

A día de hoy, después de cinco meses de lactancia en tándem, la agitación por amamantamiento no ha desaparecido por completo, si es verdad que no me pasa siempre, ni es tan intensa, pero ahí está, así que he aprendido a vivir con ella hasta que la gordi y yo decidamos que ha llegado el momento del destete.

Lo importante es saber que nos pasa y no sentirnos culpables, ya que no es algo que nosotras hayamos elegido, la agitación por amamantamiento pasa y no podemos evitarlo, así que, si te ves en esta situación, no te culpes, y si decides dejar la lactancia tampoco, cualquier decisión que tomes será desde el amor y estará bien hecho.

No nos centremos en otras familias y en como llevan, o nos hacen ver que llevan, la crianza. No hay familias perfectas, cada uno tenemos nuestras cosas y en las familias pasa igual, no todo es perfecto, ni podemos pretender que lo sea, si no no disfrutaremos de este camino.

Como siempre digo, para cuidar bien hay que estar bien.

Y recuerda, eres la mejor madre que tu bebé puede tener ?

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Publicado en Lactancia del bebé

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